Escritos en el silencio III: Despedida

Amada mía:

Me he apartado de tí, me he alejado y tomado un rumbo que mantendré en la oscuridad del secreto.  No deseo que me busques, ni que tu respuesta me alcance, tan sólo ansío hacerte llegar mi despedida.  Sé de lo dificil de la empresa propuesta: olvidar tu sonrisa, tu dulce y tierna voz.  Alejarme de aquella emoción que sólo yo sentía al compartir contigo mi vida.  Aquella que tu no sentirías.  No temo a la equivocación, tan sólo deseo emprender un nuevo viaje en el que mi corazón vuelva a endurecerse y quizás entonces, vuelva a tu lado una vez mas.  No temas, estaré a salvo en este lejano lugar, con una nueva vida, unas nuevas emociones, y un nuevo mundo por descubrir, esta vez´, un mundo para mí que no podré buscarte para compatir.

Cuando leas estas líneas, si algún día han de llegar a tu orilla, no imagines a un hombre encharcado en lágrimas, sino áquel que buscó sin descanso tu sonrisa.  Recuerdame sonriendote, tratando de regalarte a cada paso, cada minuto, cada instante, mi ternura y amor como siempre pretendí y disculpa, sé lo harás, este acto de cobardía al alejarme de tí.  Nunca hubo mejor regalo que el disfrutar de tu cercanía, verte, mi corazón volaba por momentos al hipnotizarse ante tus labios cuando me hablabas, no había nada mas en el mundo, nada me permitía volar tal alto.  Pero siempre hubo un después, te ibas, te apartabas, te añoraba en silencio, añoraba acariciarte con mis palabras, sentir como las tuyas me acariciaban, añoraba decirte cuanto te amo, lo guardaba en silencio, y eso poco a poco me consumía.  Olvida por favor mis promesas, permitéme volar lejos, no podría darte aquello que sin duda mereces, ni la mitad de lo que tu sin saberlo me has dado.  Yo no podría.  Te pido que cuides mucho tu felicidad, es tu bien mas preciado, si te encuentras triste y sola mira a tu alrededor y regala tu sonrisa y tu presencia a áquel que sienta que tus palabras son caricias para sus oidos, él sabrá amarte, él sabrá darte el calor que necesites.

Ya no seré yo, no podré serlo, y desde éste rincón ya muy lejos de tí, sé que aparecerá quien sepa dártelo.

Te amo, y siempre te amaré.

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